Esta copica, es pa la Pilarica. Campeones de la Copa del Rey 2004 en el Calderón.
Por Jose
Publicado: Julio 30, 2007

Final Copa 94Andoni Cedrún detuvo a Alejo el noveno lanzamiento desde el punto de penalty del partido y un gol de Paquete Higuera en el décimo dio la Copa del Rey al Real Zaragoza.  El equipo aragonés llevó casi siempre la iniciativa en una final muy táctica y poco brillante. Este título copero coronó a un campeón sugestivo, a un equipo que se había ganado a pulso la condición de favorito para el triunfo, con una temporada brillante, llena de fútbol y goles.
Se hubo de entrar en el día 21 para decidir el ganador de la final del 20 de Abril de 2004. Fue necesario esperar al jueves para ver quién salía vencedor de la final iniciada el miércoles. Más allá de las doce y diez, y después de más de 120 minutos de juego, una densa guerra táctica, muy pocas ocasiones de gol, una noche cargada de especulación y diez lanzamientos desde el punto de penalti, Francisco Higuera marcaba el tanto definitivo a Cañizares, sucediendo al fallo de Alejo, sin duda el hombre más hundido de la dramática velada, que detuvo Cedrún, quizás el más feliz. El Zaragoza se sumaba así a una reducida nómina de equipos que han decidido asaltar el poder bipolar ejercido por el Barcelona y el Real Madrid.
Se había terminado un partido cargado de prudencia, un encuentro táctico, espeso, con todos los atributos negativos que caracterizan a las finales. Concluía una guerra de nervios que había dejado doce tarjetas amarillas en el camino, un jugador expulsado, Aragón, dos lesionados, Ratkovic y Poyet, un futbolista sostenido sobre una pierna para hacer bulto en el terreno, Otero, y unas aficiones entregadas pasionalmente en la grada, un tanto ajenas a la calidad de un espectáculo un tanto pobre.
Sufrieron, todo lo que cabe sufrir ante un enemigo digno, que no concedió ninguna ventaja, que jugó con las limitaciones propias del más débil, pero con la entereza que acredita a los que saben poner sus armas sobre la cancha cuando se trata de ilustrar la historia de un club acostumbrado a pulular por los suburbios.
El encuentro transcurrió bajo el guión previsto. El Celta se metió en su cancha, opacó espacios, tocó mucho el balón en lateral y esperó su oportunidad para lanzar balones largos en busca de Gudelj, con el puñal poco afilado. El Zaragoza no quiso pecar de frívolo. Respetó al rival, apeló a la templanza y se mostró con la sensatez de los que saben que el atrevimiento puede a veces pagarse muy caro.
No obstante, los aragoneses mandaron en el juego durante más de 70 minutos, hasta que las fuerzas y la desesperación les pasaron factura. Rojo supo ser valiente al final, cansó al enemigo y le puso chispa al partido cuando vio al enemigo con un jugador menos. La expulsión de Aragón, tan justa como desafortunada para los blanquillos al producirse en el último minuto de los primeros noventa, permitió a los vigueses crecerse en la prórroga, intentar evitar la aventura de los penaltis, a la que el Zaragoza parecía querer acudir, consciente de su inferioridad numérica y física.
Los campeones se hartaron de tocar la pelota en el centro del campo, de modificar las posiciones en la línea medular, de buscar las subidas de Belsúe, un lateral que volvió a demostrar sentido e inteligencia. Un estupendo servicio suyo para el desmarque de Higuera finalizó con un mano a mano ante Cañizares que anunció la excepcional actuación del internacional. Cinco minutos después Poyet buscó de nuevo al hiperactivo Higuera, que se coló por la derecha hasta la línea de fondo y centró atrás. Llegó Gay y disparó de modo fulminante a la escuadra izquierda de la portería gallega. Lamentablemente, apareció la mano con la estirada eléctrica de Cañizares.
Habían pasado quince minutos, y el Zaragoza dejaba claras sus intenciones. No tenía prisa, pero estaba dispuesto a poner el marcador favorable cuanto antes, sabedor de que entonces encontraría muchas más facilidades. El Celta fue durmiendo el partido como le convenía. Daba la impresión de que eran ellos quienes señalaban la frecuencia que sostenía el juego, conforme su oponente encontraba cada vez más complicadas las vías de penetración.
El vigués Engonga portaba la brújula y no estaba dispuesto a entregársela a Aragón, que se apagaba entre la frustración. El medio centro de los celestes era el hombre más buscado por sus compañeros, todas las ideas, todas los lanzamientos de falta, todas las decisiones que se tomaban entre los vigueses viajaban de la cabeza a la bota derecha del moreno.
Tuvo el Celta la victoria en la cabeza de Salva, que remató espectacularmente un centro de Dadie seis minutos antes de los noventa. Pero allí estaba Cedrún, dispuesto a ganar su tercera Copa del Rey -dos con el Zaragoza y una con el Athletic- volando fulminante para sacar lo imposible. La prórroga aportó bien poco. Sólo para comprobar la condición humana de Cañizares, con algo de barniz en las manos antes de detener un disparo de Darío Franco.
Los penaltis llegaron como única solución para decidir, con las reservas y las críticas que despierta este recurso, el triunfador. No fallaba nadie, los balones alcanzaban la red uno tras otro. Hasta que llegó Alejo, el fatal elegido por los demonios para convertirse en la gran víctima de una noche que no mereció identificación tan cruel de ningún un damnificado. Cedrún se llevó los honores, y el Zaragoza se confirmó como una grata revelación en un deporte necesitado de aire limpio y sensaciones nuevas. 

REAL ZARAGOZA
Cedrún, Belsúe, Aguado, Cáceres, Solana, Gay, Aragón, Nayim, Poyet, Pardeza, Higuera
Cambios: García Sanjuán por Poyet (min. 73) y Franco por Pardeza (min. 91)
CELTA
Cañizares, Dadie, Alejo, Salinas, Otero, Ratkovic, Engonga, Andrijasevic, Vicente, Salva, Gudelj
Cambios: Gil por Ratkovic (min. 60) y Losada por Salva (min. 95)
Arbitro: López Nieto (Andaluz)
Tarjeta amarilla: Solana, Cáceres, Gay, Pardeza, Aragón (2), Nayim, Higuera, Alejo, Dadie, Ratkovic y Andrijasevic.
Tarjeta roja: Aragón.
Incidencias: Vicente Calderón. Lleno. 170 millones de recaudación. Presidió el partido Su Majestad el Rey D. Juan Carlos. El Zaragoza se impuso por 5 a 4 en los penaltis tras 30 minutos de prórroga. Así fueron los lanzamientos: Andrijasevic, gol; Cáceres, gol; Gudelj, gol; Nayim, gol; Dadie, gol; Franco, gol; Losada, gol; Gay, gol; Alejo, detiene Cedrún; Higuera, gol.