17 de Marzo de 2004 en el estadio de Montjuic. Una gran final con cinco goles, alternativas constantes en el marcador, dos expulsiones... y un justo campeón. El Zaragoza encontró en el gol de Galletti el fruto a su fe, a su voluntad, a su afán de superioridad. Nunca se sintió inferior al Madrid. Le plantó cara y a pesar de jugar muchos minutos con un hombre menos siempre mantuvo la esperanza en la victoria.
Después del impresionante minuto de silencio, con Montjuic convertido en un corazón gigante que latía por las víctimas del 11-M, comenzó la lucha. Ni un segundo de respiro. Una final como Dios manda. Abierta, igualada, tensa, trabada a veces, pero emocionante siempre. Más músculo que cerebro, más pelea que juego, pero son cualidades intrínsecas a esta clase de encuentros. El Zaragoza afrontó el partido como cabía esperar cuando no se tiene nada que perder y mucho que ganar. Dejaba hacer al Real Madrid, pero nunca volvía la cara.
Movilla leyó el partido a la perfección y fue la extensión de su entrenador en el campo. Movió el balón buscando siempre los puntos débiles del Madrid, ya fuera la banda de Savio o la profundidad de Villa, dos jugadores que abrieron en canal al Madrid. Guti, que acabó desquiciado y expulsado, fue el gran damnificado. Primero, por perder el control de la zona ancha y, segundo, por cometer el penalti que permitió al Zaragoza ponerse por delante en el marcador a un minuto del descanso.
Frente al fútbol versatil y pensado del vencedor, el Madrid opuso su juego al pie. De esa forma tomó el mando del duelo circunstancialmente, pero se trataba de un dominio engañoso, porque era, en realidad lo que le convenía al Zaragoza. En zona y con la magistral profesionalidad de Milito, el equipo maño únicamente cometió el error de hacer más faltas de las debidas en zona de riesgo.
Sólo en las jugadas a balón parado el Madrid creó peligro. Así llegó el gol de Beckham. Como empató pronto, el Zaragoza no tuvo tiempo de irse del partido. Exceso de confianza en la defensa blanca en la acción que acabó con el remate inapelable de Dani, después de que no llegara Solari al centro pasado de Savio. Media hora y vuelta a empezar. Con el mismo empeño, con la misma tensión.
Beckham sacó astillas al palo en otro libre directo y en la réplica aragonesa llegó el penalti de Guti a Villa. Él mismo engañó a César en el lanzamiento. El Zaragoza se ponía por delante, una de las peticiones públicas de su técnico antes del encuentro. Y además lo hacía remontando, lo que debía reforzar aún más su autoestima. Pero tuvo tan poco tiempo para saborearlo como había tenido el Madrid antes. El zarpazo, a balón parado por supuesto, llegó nada más comenzar a fluir el segundo tiempo. La enésima falta sobre Figo y el misil de Roberto Carlos. Seco, cruzado, imparable.
Poco más se le podía pedir a la final. Cuatro goles y un tiempo por delante. Se jugó sólo en una dirección en esta segunda mitad. Fue el Madrid a más y el Zaragoza, a menos. Galletti por Dani fue la inyección que le metió Víctor al cuerpo de su equipo, pero poco después se quedó con diez por expulsión de Cani. Fueron dos tarjetas en poco más de un minuto, demostrando su edad el jugador en un comportamiento infantil.
Faltaban ocho minutos y tuvo tiempo incluso el Zaragoza para sacudirse el dominio y salir de su campo, algo que no había hecho en la segunda parte y casi llegó a la prórroga más entero y ambicioso que el rival, a pesar de su inferioridad numérica. Inferioridad que desapareció a los cuatro minutos de la prolongación porque se fue Guti.
Escasos de oxígeno y fuerzas, Madrid y Zaragoza entraron en un toma y daca constante en la prórroga. El balón volaba de área en área y ninguno quería llegar a los penaltis. Aparecieron los espacios y eso fue justo lo que encontró Galletti en la jugada del gol, metros para armar su pierna derecha, disparar con toda el alma desde fuera del area y darle al Zaragoza el triunfo ante el delirio de su afición.
REAL MADRID 2 - ZARAGOZA 3
ESTADIO OLIMPICO LLUIS COMPANYS. LLENO.
REAL MADRID
César Salgado Helguera Raúl Bravo Roberto Carlos Beckham Guti Figo Zidane Solari Raúl. Cambios: Portillo por Solari (min. 84) s.c.
ZARAGOZA
Laínez Cuartero Alvaro Milito Toledo Cani Ponzio Movilla Savio David Villa Dani.
Cambios: Galletti por Dani (min. 60) Generelo por Ponzio (min. 70) s.c. Juanele por Savio (min. 96) s.c.
Arbitro: Carmona Méndez
Tarjetas amarillas: Salgado, Milito, Alvaro, Guti (2), Figo, Cani (2), David Villa, Galletti, Víctor Muñoz, Solari, Raúl Bravo, Helguera, Juanele, Laínez y Zidane.
Tarjetas rojas: Cani (min. 67) y Guti (min. 95).
Goles: 1-0: Beckham (min. 23). 1-1: Dani (min. 29). 1-2: David Villa, de penalti (min. 44). 2-2: Roberto Carlos (min. 47). 2-3: Galletti (min. 111, en la prórroga).